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A nuestro compañero poeta Walter le toco vivir parte de la mierda que aflora en cada acto eleccionario en Argentina. La mierda de los intendentes y punteros de las maffias al servicio del mejor postor, la mierda de los atornillamientos de intendentes, legisladores, desgobernantes en general a los sillones de una democracia que no es. En nombre de tanta libertad democratica han muerto tantos ninguno en nuestro pais. Es indecible la verguenza. Como es indecible el grado de corrupcion que ha hecho metastasis en nuestra Patria. Tantos otros walter han sufrido los mismos insultos a la dignidad y la etica, a la verdadera fe democratica. Esa que ofende a las señorias atornilladas a sus sillones-prebendas-negocios-dietas-aguinaldos-comisiones-viaticos. Que tristeza!!!
Cuanto duele la patria!!!! (gabriel impaglione-)
La carta de walter:
Lo que sigue no es cadena, me pasó a mí, Walter Lannutti (y aún tengo miedo de las represalias y del futuro de una democracia cada vez más tambaleante)
Muchas y muchos de ustedes son amig@s, compañer@s de trabajo o estudio, en otros casos he tenido la dicha de ser vuestro alumno, en otros hemos transitado juntos algún trecho del camino de la cultura. Todas y todos saben que soy profe (con título flamante), que me gano la vida enseñando y que escribo algún que otro texto.
Ahora las y los molesto (con no poca vergüenza, casi toda ajena) para contarles lo que me pasó el domingo 28/10 en la escuela 12 de Francisco Álvarez. Lo hago para que se sepa qué le están haciendo a la democracia y también porque mientras más gente lo sepa más a salvo estaremos mi familia y yo.
Todos saben que no tengo militancia partidaria, por lo que el domingo concurrí a votar como quien más, llegué a la escuela a las 17:30 aproximadamente. Luego de entrar al cuarto oscuro y constatar que no había boletas de la lista que "deseaba" votar (es decir, por la que había optado), salí y me dirigí a las autoridades de mesa, a quienes les dije "no hay boletas", antes de que el presidente o los fiscales de mesa levantaran la vista, un tercero me abordó desde el pasillo y me dijo que era responsabilidad de mi partido traer las boletas y, que ningún fiscal de mi partido había ido al colegio en todo el día, que votara entre lo que había. Le manifesté a este señor que yo no tengo partido, que no entendía cómo sabía de qué boletas hablaba yo y que el estado tenía la obligación de garantizarme el derecho a elegir proveyendo las boletas de todos los partidos. Me respondieron que no y les manifesté que deseaba hablar con una autoridad e impugnar la mesa. Un tercero se acercó a conciliar "pobres muchachos, están aquí obligados, no les cagues el día" traté de acercarme para hablar colocando una mano (fraterna y solidaria) en su hombro y me golpeó en el antebrazo pidiéndome que no lo toque; levanté las manos y le solicité que nos calmáramos y hablásemos en paz. El primero que me había avanzado se acercó (todo esto ocurría al costado de la mesa de la que yo me aparté para no obstruir el comicio, a pedido del Oficial de Policía Walter García; pero de la que no me quería alejar, ya que no había votado aún), se acercó, digo, y dándome el documento sellado y firmado me dijo "ya votaste flaco, tomatelá (s) o te saco yo" en ese momento alcé el documento sellado y el sobre de la junta electoral con las firmas y sello de las autoridades de mesa y grité para que me oyeran todos los presentes que aún no había votado, que me decían que sí y me daban el documento sellado y que me estaban amenazando. El que me daba el documento, que dijo ser fiscal general (no aclaró partido, pero luego fue identificado con nombre y número de DNI) me repitió "tomatelá(s) o te saco" y, ante mi negativa a retirarme sin haber votado, se me vino encima tipo rugbyer y yo levanté las manos para que quedara claro que no respondía a la agresión; entre Uds. hay quienes no me ven desde que antes de que dejara el tabaco, verán en las fotos que peso casi 90 kg, así que supongo que al menos uno más lo ayudó; ya que a los pocos segundos estaba con la cabeza hacia la puerta y los pies hacia el interior, a un metro y pico de altura, desde la que fui arrojado tres escalones hacia abajo (unos 2 metros, casi) luego de recorrer un pasillo de unos 10 o doce metros de largo en el que mi mano derecha (con la que empuño la tiza para enseñar y el lápiz para escribir poemas) rozó por paredes que le produjeron escoriaciones; en la caída recibí golpes en el cuello, codo, costillas, cadera, rodilla y tobillo izquierdo. Volví a entrar esgrimiendo que me habían lastimado y quería votar o impugnar la mesa (ustedes saben de mi testarudez casi estoica) y se me vinieron de vuelta, en ese momento intervino la policía y se los llevo para adentro mientras me informaban que venía un móvil de la comisaría de Álvarez. Los policías afectados a la escuela (Oficiales García y Bolívar) me informaron que la ley les impide intervenir excepto si yo opongo resistencia o agredo a algún fiscal o autoridad, cuando la gente del Servicio Paz y Justicia vino a rescatarme, los policías repitieron lo mismo y manifestaron que podían atestiguar que yo no había agredido ni me había resistido a nada, ni siquiera a apartarme apenas de la mesa para que los demás pudieran votar (si encontraban a quién, aclaro yo).
Mientras esperaba a la gente del Servicio Paz y Justicia llamé a TN noticias, quienes obviamente no enviaron cámaras, pero me dieron el teléfono de Poder Ciudadano, allí denuncié lo que me pasaba y me dieron el teléfono de la Justicia Electoral, allí llamé y denuncié lo que pasaba, me dieron el teléfono de la otra autoridad que ahora no recuerdo ni tengo a mano, llamé y denuncié también telefónicamente. Bueno, con la gente del SerPaJ salí de la escuela e hice la denuncia en la comisaría luego de tomarme las fotografías que les adjunto y pasar por el hospital donde asentaron mi diagnóstico en el libro de guardia.
Les cuento que tengo el DNI sellado y el sobre que no me dejaron introducir en la urna de la mesa 253, de la escuela 12. Creo que lo mejor que podemos hacer por la democracia es denunciar estas actitudes antidemocráticas.
Un abrazo, y gracias por estar ahí
Walter Lannutti, el votante botado
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